martes, 15 de mayo de 2007

Willhelm Reich



El sábado, como casi todos los sábados, tuvimos nuestra sesión en el Seminario de Psicoanálisis.
César preparó la exposición sobre Willhelm Reich.
El propósito es ver la obra de este autor y principlamente de su libro Análisis de Cáracter. El tiempo disponible para la exposición fue corto, así que se decidió prolongar la exposición por una sesión más.
Se trató de lo siguiente: Contextualizar a los que estuvimos sobre quién fue Wilhem Reich.Hablar sobre su trayectoria dentro del período de Europa. Su relacion con Sigmund Freud y también la forma en como cambió esa relación Las importantes aportaciones de Reich en el psicoanálisisLos temas de interés que desarrollo: lo corporal, particularmente la coraza corporal; el estudio sobre la sociedad; y el importancia de la sexualidad dentro de la vida del ser humano. Se mencionaron la infulencia de Reich en otros piscoanalistas, escritores e investigadores connotados. También se dijo sobre la manera en como ha sido relegado, ignorado o atacado; especialmente por muchos de quienes obtuvieron provecho de sus ideas sin reconocerlo. Las ideas de Reich sobre la función liberadora de la sexualidad; la perdida y el acoso de la sexualidad y la lucha por encontrar la liberación.Se plantearon las concidencias y divergencias de la obra de Freud. Al final de la sesión se estableció una ronda de preguntas, que César contestó con tino y amabilidad. Queda la promesa de ver el libro de Reich la semana siguiente.
Si tienes preguntas o quieres hacer alguna aportaciones sobre la obra de Reich, participa y envía un comentario.

1 comentario:

César dijo...

Saludos a todos, muchas gracias por escucharme el sábado pasado. Espero que haya sido una sesión interesante.

Gracias además, por leer ahora mis comentarios.

Quisiera retomar dos puntos importantes. Uno, a propósito de “la posibilidad real” para ejercer la Sexualidad libremente y, dos, el motivo de la aparente “resistencia” del Psicoanálisis en reconocer a Wilhelm Reich; aspectos que podrían parecer como independientes pero que no lo son.

Creo que aunque existen a veces algunas mentiras piadosas, no existen, verdades a medias. Así, creo que la respuesta común del hombre común acorazado -su pavor a la verdad y su terror ante la libertad- hoy se contagia y se difunde endémicamente.

Pero hoy, ante ello, la formidable consigna de Reich aún se mantiene de pie: “Capacitar al animal humano para que acepte la Naturaleza que existe dentro de él, para que deje de escapar de ella y goce, lo que ahora tanto teme.

Con franqueza decía Reich que “ningún elemento atrajo sobre mis teorías y sobre mi existencia tantos peligros como la afirmación de que la Autorregulación es posible…”.

Efectivamente, en un transito nebuloso del principio de Autorregulación a sus nexos más sólidos y esclarecedores, desde lo espontáneo, lo sano, lo natural, lo sexual o lo genital a lo vegetativo, a lo biológico, a lo orgástico o a lo bioenergético, Reich nos lleva hasta los limites de lo indecible por escandaloso, a lo subversivo por radical; en resumen, de lo medio muerto contra lo plenamente vivo. Explosivo en todos los campos, en lo cultural, en lo médico, en lo ideológico y, finalmente, en lo individual, el concepto de Autorregulación es clave a la hora de explicar o mejor dicho de entender, los intentos por enterrar a Reich y su obra.

La Autorregulación implica el “desmantelamiento” de estructuras rígidas, exige el derrumbamiento de muros, de barreras, de corazas… Para esta sociedad en que la Libertad y la Sexualidad significan, antes que responsabilidad y gozo, desborden y caos -en una palabra “DERIVA”-; el concepto plantea un dilema por el que la mayoría por miedo rápidamente se decide: MEJOR LA REGULACIÓN EXTERNA, SOCIAL, QUE YA CONOCEMOS Y PADECEMOS TAN BIEN ANTES QUE LA AUTORREGULACIÓN BIOENERGÉTICA, SEXUAL, PERO QUE SECRETAMENTE ANHELAMOS TANTO.

¡Hey tú!, deja las cosas como están, no levantes polvo, ni remuevas mucho el barro.
Mejor pasa inadvertido o encógete de hombros si te preguntan qué se puede hacer;
es más seguro PARA TÍ y PARA MÍ,
(aunque más cobarde además de comodón).
Si te equivocas, muchos dirán te lo dije, te lo dije… pobre soñador.

Para mí, el principio reichiano de Autorregulación es, tan sólo, una senda para poder construir una nueva civilización. Más, en el tan sólo se escode la trampa. La Autorregulación existe y puede ser extensiva a cada uno de nosotros. Como vía colectiva es IMPRESCINDIBLE para toda transformación (¿revolución?) y, como re-conocimiento individual, es ineludible.

Finalmente es y debe ser, una convicción vital, un camino radical que hay que recorrer, asumir y defender, uno mismo, a pesar de todo y de todos.

Aunque la Autorregulación (energética) o la Homeostasis (Cannon) es “el hecho biológico por excelencia”, como afirmaba Canguilhem; las sociedades místicas o mecanicistas se empeñan en “desequilibrarla” alterándola desde el exterior, trocándola estática, rígida, muerta… “La aversión contra lo natural, de lo enfermo contra lo sano, es el principal enemigo…” (REICH).

Reich a ese enemigo lo conceptualizó como “Peste Emocional”.

Los representantes oficiales e institucionales de la sociedad nos conoce bien; pero como no cabríamos todos en las cárceles o en los manicomios –los “campos” y los despeñaderos dejan mal olor tras de sí-; nos abandonan en escuelas (científicas y “laicas”) y en casas (decentes y “creyentes”) cuando niños y en fabricas u oficinas cuando adultos.

La moneda gira ya en el aire, “si no reunimos -ahora y no mañana- el valor suficiente para mantener esta visión total, fracasaremos como psiquiatras, como psicólogos, como educadores” (REICH) como hombres y como mujeres.

El Psicoanálisis se quedó en el principio debido a la propia estructura del carácter humano, a su estratificación en tres niveles: la ‘Superficie’ (la coraza, el Yo), el ‘Estrato Medio’ (el inconsciente, el Ello) y el ‘Centro’ (el núcleo biológico), Reich no se detuvo y ahora nos exige seguir adelante.

“Mientras la mayoría de los seres humanos en la actualidad viven sus emociones superficialmente, para llegar a su centro, a su núcleo, en donde se haya lo biológico, lo natural, el amor y lo sano, hay que pasar lógicamente a través de la coraza y del estrato medio…pero ahí, en el estrato medio hay pánico, un tremendo pánico. Pero no sólo eso, también hay odio y exterminio. Todo lo que Freud llamó instinto de muerte. En un principio yo también pensé que era algo biológico, pero no es eso, es un artificio de la cultura. Por eso, antes de llega siquiera a vislumbrar lo que Freud llamaba el Eros, es necesario pasar por el infierno. ¡Exactamente por el infierno!” (REICH, 1952).