miércoles, 30 de julio de 2008

CONFERENCIAS 27 Y 28

Saludos a todos los lectores de nuestra pagina. Hoy presentamos las 2 ultimas conferencias expuestas por Carlos Cruz y Gaby Aleman.


CONFERENCIA 27

LA TRANSFERENCIA.

Freud indica que para sustituir en el paciente lo inconsciente por lo conciente, debemos representarnos a lo inconsciente tópicamente; se debe rebuscar en su recuerdo el lugar en que eso se produjo por obra de una represión, y si esta represión se elimina, la sustitución de lo inconsciente por lo conciente se consuma. Pero ¿ como se remueve una resistencia que mantiene en pie a una represión? Coligiéndola y presentándosela al paciente, recordemos que esta resistencia no pertenece al inconsciente, si no al YO.

Freud llama transferencia al fenómeno que esta en la mas intima relación con la naturaleza de la enfermedad misma. Toda la proclividad de afecto del paciente estaba ya preparada en la enferma y con el tratamiento psicoanalítico se transfirió sobre la persona del medico. Esta transferencia puede presentarse como un tormentoso reclamo de amor o en formas mas atenuadas. Sin embargo Freud observo que en los pacientes masculinos la transferencia negativa.

La transferencia surge en el paciente desde el comienzo del Tx. Y durante un tiempo constituye el mas poderoso resorte impulsor del trabajo; pero si después se muda en resistencia es preciso prestarle atención y ver que modifica su relación con la cura bajo 2 condiciones: 1) Cuando como inclinación tierna ha dejado ver los signos de su procedencia de la necesidad sexual, que suscita entonces una resistencia interior contra ella, y 2) Cuando surgen los sentimientos hostiles que importan un vinculo afectivo al igual que los tiernos.

Freud señala que queda prohibido ceder a las demandas del paciente derivadas de su transferencia y que seria absurdo rechazarlas con indignación, se supera la transferencia cuando se demuestra al paciente que sus sentimientos no provienen de la situación presente y no son validas para la persona del medico; si no que repiten lo que a él le ocurrió con anterioridad y de esta forma lo forzamos a mudar su repetición en recuerdo.

Los que adolecen de neurosis narcisistas no tienen capacidad e transferencia, rechazan al medico con indiferencia y debido a esto no es posible curarlos.

CONFERENCIA 28

LA TERAPIA ANALÍTICA.

La tarea terapéutica analítica, consiste en desasir la libido de sus provisionales ligaduras sustraídas al Yo, para ponerla de nuevo al servicio de este. ¿ Donde esta la libido del neurótico ? Esta ligada a los síntomas, que le procuran la satisfacción sustitutiva, la única posible por el momento. Por tanto, es necesario apoderarse de los síntomas, resolverlos y para lograr esto es necesario remontarse hasta la génesis de estos síntomas, hasta el conflicto del cual nacieron. La pieza decisiva del trabajo, se ejecuta cuando en la relación con el medico, en la transferencia se crean versiones nuevas de aquel viejo conflicto, como el enfermo querría comportarse como lo hizo en su tiempo, mientras que el medico lo obliga a tomar otra decisión. La transferencia se convierte entonces en el campo de batalla y en lugar de la enfermedad propia del paciente, aparece la de la transferencia y en lugar de los diversos tipos de objetos libidinales irreales, aparece un único objeto también fantaseado: la persona del medico.

El trabajo terapéutico se descompone en 2 fases: 1) Toda la libido es esforzada a pasar de los síntomas a la transferencia y 2) Se libra batalla en torno de este nuevo objeto, y otra vez se libera a él de la libido. El buen desenlace consiste en que se elimine la represión de tal forma que la libido no pueda sustraerse nuevamente al Yo mediante la huida al inconsciente.

Mediante el trabajo de interpretación, que traspone lo inconsciente en conciente, el Yo es engrosado a expensas de lo inconsciente, y por obra de la enseñanza, se reconcilia con la libido y se inclina a concederle alguna satisfacción mediante la sublimación.

Freud dice que los sueños, los actos fallidos y las asociaciones libres, nos sirven para colegir el sentido de los síntomas y descubrir la colocación de la libido. Nos muestran los deseos que cayeron bajo la represión y los objetos a los cuales quedo aferrada la libido sustraída al Yo.

Y proximamente continuaremos con el Chiste y su relaciòn con el inconsciente.

martes, 22 de julio de 2008

CONFERENCIAS 25 Y 26

Y aunque estamos de vacaciones continuamos compartiendo conocimientos con la exposición de Carlos Cruz y Gaby Aleman, en esta ocasión con las Conferencias 25 y 26.

CONFERENCIA 25
La angustia

La angustia es una experiencia emocional penosa producida por excitaciones de los órganos internos del cuerpo; es un estado conciente que puede ser distinguido subjetivamente por la persona, de otras experiencias de dolor, depresión, melancolía y tensiones producidas por el hambre, la sed, el sexo y otras necesidades corporales
No existe la angustia inconsciente, así como tampoco existe el dolor inconsciente
Angustia es sinónimo de miedo; Freud distinguió 3 tipos de angustia: Angustia Real, Angustia neurótica y Angustia moral. Estos 3 tipos, difieren solo respecto de sus fuentes:
ANGUSTIA REAL: Es una experiencia emocional penosa que se produce al percibir un peligro en el mundo externo. La percepción del peligro y el surgimiento de la angustia pueden ser innatos. Los temores se adquieren mas fácilmente durante la infancia. Las experiencias que colman de angustia se llaman traumáticas, porque reducen a la persona a un estado infantil de invalidez. El prototipo de todas las experiencias traumáticas es el trauma del nacimiento. Todos los miedos se relacionan con las primeras experiencias de desvalidez y derivan de ellas; por eso es tan importante proteger al niño pequeño de experiencias traumáticas.
ANGUSTIA NEUROTICA: Es provocada por la percepción de un peligro proveniente de los instintos. Puede manifestarse en 3 formas: a) Aprensión flotante: Esta angustia caracteriza a la persona nerviosa que siempre esta esperando que ocurra algo terrible, esta persona tiene miedo de su propio ello; b) La Fobia: es un miedo intenso e irracional y se da de esta forma porque la fuente principal de la angustia se encuentra en el ello mas que en el mundo externo. El rasgo característico de la fobia es que la intensidad del miedo no guarda proporción alguna con la peligrosidad del objeto que la persona teme. Detrás de cada miedo neurótico hay un deseo primitivo del ello por el objeto que se teme. La persona desea lo que teme, o desea algo asociado con el objeto temido o simbolizado por este. c) La tercera forma de angustia neurótica se observa en reacciones de pánico o casi pánico. Estas reacciones se manifiestan repentinamente , aparentemente sin ser provocadas. A veces se lee que una persona enloqueció y disparo contra diversos individuos a quienes no conocía y que no le habían hecho nada. Mas tarde no pudo explicar porque hizo tal cosa. Estas reacciones son ejemplos del comportamiento de descarga cuya finalidad es liberar a la persona de una angustia neurótica excesivamente penosa, haciendo lo que el ello exige, a pesar de las prohibiciones del yo y del superyó. El pánico es una forma de reacción extrema que se manifiesta en formas menos violentas. La angustia neurótica se basa en la angustia real en el sentido de que una persona tiene que asociar una demanda instintiva con un peligro externo antes de que aprenda a temer sus instintos. La angustia neurótica no es posesión exclusiva de la gente neurótica. La gente normal también experimenta angustia neurótica, pero esta no domina su vida en el mismo grado en que lo hace en la vida de los neuróticos
ANGUSTIA MORAL: Se experimenta como sentimientos de culpa o de vergüenza en el yo, es suscitada por la percepción de un peligro proveniente de la conciencia moral. El miedo original del que deriva la angustia moral es un miedo objetivo: el miedo a los padres que castigan. El conflicto es puramente intrapsiquico, ya que la angustia moral es una consecuencia del miedo objetivo a los padres. La angustia moral tiene lazos estrechos con la angustia neurótica; y estos lazos son creados por la disciplina del los padres que en gran parte se dirigen contra la expresión de impulsos sexuales y agresivos. En la angustia neurótica y moral el peligro no esta en el mundo externo ni en un daño físico doloroso o una privación física la que la persona teme. ¿ Que teme entonces? Tiene miedo del miedo en si. Esto es evidente en el caso de sentimientos de culpa que son directamente penosos para la persona
La distinción entre los 3 tipos de angustia, no quiere decir que la persona que experimenta la angustia se de cuenta de su fuente real. Puede pensar que tiene miedo a algo del mundo exterior, cuando en realidad su miedo surge de un peligro impulsivo o de una amenaza del superyó. Un estado de angustia puede tener mas de una fuente, o también pueden mezclarse las tres.

CONFERENCIA 26
La teoría de la libido y el narcisismo

Freud reserva el nombre de “ Libido “ para las fuerzas pulsionales de la vida sexual que el yo dirige a los objetos de sus aspiraciones sexuales y a todas las demás pulsiones de autoconservación las llama “ interés “.
Explica la relación entre libido yoica y libido de objeto a través de las amebas, indicando que estos seres emiten sus seudópodos al exterior y pueden recoger estas prolongaciones y adoptar de nuevo forma de glóbulo, de esta misma forma se envía la libido a los objetos mientras la masa principal de la libido permanece en el interior del yo, en condiciones normales, la libido yoica se traspone en libido de objeto y puede recogerse en el interior del yo nuevamente. Sin embargo en algunas personas es imposible el envío de la libido hacía los objetos y esta se queda en el interior del yo, tomando a este ultimo como su objeto y es así como surge el narcisismo; pero ¿ Como distinguir el narcisismo y egoísmo? El narcisismo es el complemento libidinoso del egoísmo. Se puede ser absolutamente egoísta y mantener relaciones de objeto libidinosas, en la medida en que la satisfacción libidinosa se cuente entre las necesidades del yo; el egoísmo cuidara que el objeto no traiga perjuicios al yo. También se puede ser egoísta y al mismo tiempo narcisista, es decir, tener una escasa necesidad de objeto; así pues el narcisismo es lo obvio, lo constante y el narcisismo el elemento variable.
Ahora bien, el recogimiento de la libido de objeto en el interior del yo, no es directamente patógeno, pero pasa a ser patógeno cuando un determinado proceso es el que obliga a quitar la libido de los objetos y esta libido convertida en narcisista, no puede hallar el camino de regreso hacía los objetos y en todos los casos de neurosis narcisista, la fijación de la libido se remonta a fases muy anteriores del desarrollo.
La elección de objeto puede producirse según 2 tipos:
a) El Narcisista en el que el yo propio es remplazado por otro que se le parece en todo lo posible
b) El Tipo de apuntalamiento en que las personas han adquirido valor por haber satisfecho necesidades de la vida y son escogidas como objetos también por la libido.
Por ultimo cabe recalcar que una fuerte fijación libidinal en el tipo narcisista de la elección de objeto ocasiona la disposición a la homosexualidad manifiesta.

domingo, 6 de julio de 2008

CONFERENCIAS 23 Y 24

En esta ocaciòn actualizamos con parte de las exposiciones que Gaby Aleman y Carlos Cruz nos presentaròn en el seminario.

CONFERENCIA 23.
LOS CAMINOS DE LA FORMACIÓN DEL SÍNTOMA

Los síntomas constituyen la base de la enfermedad
Formación del síntoma: El yo crea una barrera y rechaza la realidad, la energía libidinal se topa con esta barrera y ya no puede pasar, entonces regresa al inconsciente y se crea la fijación dentro de una de las organizaciones ya superadas, o en un objeto que resigno antes.
Pero, ¿ donde halla la libido las fijaciones que le hacen falta para quebrantar las represiones? En las practicas y vivencias de la sexualidad infantil, en los afanes parciales y en los objetos resignados de la niñez
Así la escapatoria de la libido es posibilitada por la existencia de estas fijaciones.
Otro modo de formación del síntoma es por vivencias traumáticas como en el caso de la neurosis infantil, sin embargo esta puede durar toda la vida. Entendiendo por trauma el no cumplimiento del placer.
Otro modo es debido a las fantasías, que aunque algunas son toleradas por el yo, otras que desarrollan un esfuerzo por la realización, crean un conflicto entre ellas y el yo y son sometidas a la represión por parte del yo, entonces regresan al inconsciente; así desde las fantasías ahora ya inconscientes, la libido vuelve a migrar hasta sus orígenes en el inconsciente hasta los lugares de fijación. Sin embargo existe un camino de regreso de la fantasía a la realidad, y es ... el arte. Al comienzo el artista es también un introvertido, y no esta muy lejos de la neurosis, sin embargo encuentra el camino a la realidad a través de la sublimación
En la perversión, la libido alcanzara una satisfacción real aunque no normal, la libido escapa, según el principio del placer, pero tiene que sustraerse del yo y de sus leyes y al hacerlo, renuncia a toda la educación adquirida bajo la influencia de ese yo. En este caso, el yo no acepta la libido, pero esta se escapa de él.
Hay casos en que todo el peso de la causación de síntomas recae en las vivencias sexuales de la infancia, hay otros en que el acento recae sobre los conflictos posteriores.
Los síntomas, pues, crean un sustituto para la satisfacción frustrada por medio de una regresión a la libido a épocas anteriores.
Para la formación del síntoma cooperan los mismos procesos inconscientes que contribuyen a la formación del sueño: la condensación y el desplazamiento. Al igual que el sueño, el síntoma figura algo como cumplido, pero por medio de la condensación, esa satisfacción puede comprimirse en una sensación única y a través del desplazamiento se circunscribe a un pequeños detalle de todo el complejo libidinoso.

CONFERENCIA 24
EL ESTADO NEUROTICO COMUN.

Freud indica que en el estado neurótico el síntoma es sustentado por el YO, debido a que ofrece satisfacción a la tendencia yoica represora; además la formación del síntoma es el expediente mas cómodo y agradable para el principio del placer.
El neurótico en todos los casos se refugia en la enfermedad, muchas veces esa huida es plenamente justificada, pero también esta escapatoria en la neurosis le da al YO una ganancia de la enfermedad y todo lo que contribuye a la ganancia de la enfermedad, reforzara la resistencia de la represión y aumentara la dificultad terapéutica.
Freud indica que en las neurosis actuales, si se lleva una vida sexual normal no hay neurosis; sin embargo indica también que la causación de la enfermedad no siempre apunta a la vida sexual y que una persona se enferma de neurosis únicamente si su YO ha perdido la capacidad para colocar de algún modo su libido. Mientras mas fuerte sea el YO, mas fácil desempeñara esta tarea ( colocar de algún modo su libido ), y todo debilitamiento del Yo produce un aumento hiperintenso de los requerimientos libidinales: la contracción de la neurosis.
Freud distingue 3 formas de neurosis actuales: la neurastenia, la neurosis de angustia y la hipocondría.
También indica que en las neurosis narcisistas el YO participa de manera mas intensa que en otros tipos
En la neurosis traumática, se impone la presencia de un motivo egoísta del YO y este motivo aspira a su defensa y provecho y quiere resguardar al YO de los peligros cuya amenaza fue la causante de que se contrajera la enfermedad.
Las fantasías que se trasponen en síntomas en ninguna parte son mas aprehensibles que en la histeria
En la neurosis obsesiva, las contrainvestiduras y formaciones reactivas del YO son las dominantes.
Y termino compartiéndoles algo que leí “ La infancia es el lugar en el que habitas el resto de tu vida; los niños apaleados apalean niños de mayores, los hijos de borrachos se alcoholizan, los descendientes de suicidas se matan, los que tiene padres locos enloquecen “ Rosa Montero. El corazón del tártaro.

domingo, 15 de junio de 2008

CONFERENCIAS 20 Y 21

Hola a todos, como pueden ver, me atrase en la actualizaciòn de la pagina, pero ya estamos de vuelta y en esta ocasiòn con la magistral exposiciòn de Cesar Arellano, a continuaciòn la presentamos:

Introducción al psicoanálisis”
Conferencias 20 y 21
(1917).

Las grandes obras del siglo XX. “Sigmund Freud”
Promexa, México 1979.

Las antítesis de impulsos no equivalen siempre a una “completa” contradicción, como podría pensarse en casos de neurosis obsesiva, en donde el uno “anula” al otro.

Los síntomas, generalmente “procuran” satisfacción y “reserva preventiva” a la vez; es por ello que representan y expresan una “transacción” psíquica que, en le caso de la histeria, puede incluso somatizarse.

Para Freud, la capacidad de “producir placer” o procurar el mismo, es la condición esencial para calificar a una idea o acción de “sexuales”. En efecto, la sexualidad es una “función” que “opera” con el placer a partir de las zonas del cuerpo.

Estableciendo como fin último de toda sintomatología la tendencia a procurar satisfacción (sustitutiva) sexual, Freud llama la tención sobre las cualidades “pregenitales y perversas” de tales tendencias que se encuentran, desarrollan y “establecen” desde el nacimiento y hasta la adolescencia.

Así, enfatiza el carácter onanista e infantil que reviste toda sintomatología neurótica.

Para Freud, las perversiones y la sintomatología neurótica demuestran que la sexualidad adulta, en todas sus variantes, se determina esencialmente desde la infancia o, más precisamente, por la “presión” de las “demandas instintivas” asociadas al desarrollo y la “supresión y modelación” cultural final de las mismas y que continúan siendo “activas”.

Para Freud, la perversión es de hecho “la sexualidad ampliada y descompuesta de la infancia o de sus tendencias constitutivas” (Freud, S. Ibídem; pp. 326).

Para Freud, la libido es “la fuerza en que se manifiesta el instinto sexual” o la manifestación dinámica en la psique de dicho instinto; pero que en el soma, despierta desde el gozo erótico a la excitación sexual.

Freud elabora una serie de hipótesis inductivas -vía un análisis “reconstructivo”- del desarrollo libidinal, a través de las ETAPAS (y no fases madurativas) SEXUALES.

A través de la preeminencia, intercambio y sustitución de determinadas zonas erógenas, el niño canaliza su interés libidinal al tiempo que estructura su funcionamiento psicomotor, emocional y cognitivo. Por ello es más preciso llamarles etapas psicosexuales y no simplemente etapas sexuales.

Pero la estructuración, no sólo deriva o depende del patrimonio constitucional. Es “ontogénica”, es decir, que se encuentra determinada finalmente por las “vicisitudes instintivas” particulares que derivan, ellas sí, de la intensidad de la “presión educativa” ejercida sobre dicha “filogenia” que la modela, distorsiona u oblitera.

Anatómicamente asociadas a determinadas superficies erógenas, las Etapas Psicosexuales que Freud en principio distingue son:

• Etapa oral
• Etapa anal
• Etapa fálica
• Etapa genital

Dentro del esquema de dicho desarrollo Freud, reconoce -salvo correlato somático- a la Etapa de latencia y que ciertamente depende del “desenvolvimiento” libidinal en las esferas psíquica y social del niño.

El establecimiento de la supremacía genital, nuevamente Freud lo asocia anatómicamente a la pubertad que es la Fase (biológica) precursora de la madurez reproductiva.

lunes, 12 de mayo de 2008

LA FIJACION AL TRAUMA, LA RESISTENCIA Y LA REPRESION

No estabamos muertos, andabamos estudiando..........
Un saludo a todos y una disculpa por la tardanza en la actualizaciòn de esta pagina, pero como pueden ver el semestre esta duro. Sin embargo continuamos con la exposiciòn del equipo que formaròn nuestros compañeros: Wanda, Lilia, Marcela, Hilda y Cesar.

Conferencia 18: La fijación al trauma lo inconsciente.

La fijación es un rasgo universal y de notable importancia en las neurosis; y en la mayoría de los casos ha escogido una fase muy temprana de la vida.
Las neurosis traumáticas, dan claros indicios de que tienen en su base una fijación al momento del accidente traumático. Estos enfermos repiten regularmente en sus sueños la situación traumática.
No toda fijación lleva a la neurosis, ni coincide con ella, ni se produce a raíz de ella. Un modelo de fijación afectiva a algo pasado es el duelo.
En el enfermo existen determinados procesos inconscientes que justamente contienen el sentido del síntoma. Pero para que el síntoma se produzca, es preciso también que ese sentido sea inconsciente.
Breuer hallo una técnica para hacer que los pacientes llevaran a la conciencia los procesos inconscientes que contenían el sentido del síntoma y los síntomas desaparecieron, este hallazgo de Breuer sigue siendo la base de la terapia psicoanalítica. Esta terapia muda lo inconsciente en conciente y solo produce efectos cuando es capaz de ejecutar esta mudanza; sin embargo, esta formula puede sustituirse por otra: llenar todas las lagunas del recuerdo del enfermo, cancelar las amnesias.
El “ desde-donde” de un síntoma se resuelve en impresiones venidas del exterior, que fueron alguna vez concientes y después pueden haber pasado a ser inconscientes, pero también puede no haber sido conciente nunca y haber permanecido en el inconsciente siempre.
Así pues la investigación psicológica pretende demostrarle al yo que ni siquiera es el amo de su propia casa, si no que depende de unas mezquinas noticias sobre lo que ocurre inconscientemente en su alma.

Conferencia 19: Resistencia y represión.

Freud dice que la resistencia en los pacientes es diversificada, variadas sus formas de manifestación y difíciles de reconocer. Y el vencimiento de estas resistencias es la operación esencial del análisis.
Según Breuer la existencia del síntoma tiene por premisa que algún proceso anímico no fue llevado hasta el final normalmente, o sea, de manera que pudiera devenir conciente, y así inconsciente, tuvo el poder de formar un síntoma. Esa misma renuencia, ocurre durante la cura analítica, el esfuerzo de volver a transportar lo inconsciente a lo conciente; y a esto es a lo que llamamos resistencia. El proceso patógeno que la resistencia nos revela recibe el nombre de represión.
Según Freud los síntomas neuróticos son unas satisfacciones sexuales sustitutivas.
Las mociones que están dentro del inconsciente, quedan sustraídas a la mirada de la conciencia. Cuando ya se abrieron paso hasta el umbral y fueron refrenadas por el guardián, son inadmisibles en la conciencia y las llamamos reprimidas.
Y proximamente las magistrales exposiciones de Cesar Arellano, Carlos Cruz y Gabriela

RESISTENCIA, REPRESION Y LA FIJACION AL TRAUMA

No estabamos muertos, andabamos de parranda................
Un saludo a nuestros lectores y una disculpa por la tardanza en la actualizaciòn de esta pagina, pero como pueden ver el semestre esta muy duro. Hoy actualizamos con la continuaciòn de la exposiciòn del equipo de Hilda, Wanda, Lilia Medina, Marcela y Cesar Arellano, las conferencias 18 y 19 a continuaciòn:

Conferencia 18: La fijación al trauma lo inconsciente.

La fijación es un rasgo universal y de notable importancia en las neurosis; y en la mayoría de los casos ha escogido una fase muy temprana de la vida.
Las neurosis traumáticas, dan claros indicios de que tienen en su base una fijación al momento del accidente traumático. Estos enfermos repiten regularmente en sus sueños la situación traumática.
No toda fijación lleva a la neurosis, ni coincide con ella, ni se produce a raíz de ella. Un modelo de fijación afectiva a algo pasado es el duelo.
En el enfermo existen determinados procesos inconscientes que justamente contienen el sentido del síntoma. Pero para que el síntoma se produzca, es preciso también que ese sentido sea inconsciente.
Breuer hallo una técnica para hacer que los pacientes llevaran a la conciencia los procesos inconscientes que contenían el sentido del síntoma y los síntomas desaparecieron, este hallazgo de Breuer sigue siendo la base de la terapia psicoanalítica. Esta terapia muda lo inconsciente en conciente y solo produce efectos cuando es capaz de ejecutar esta mudanza; sin embargo, esta formula puede sustituirse por otra: llenar todas las lagunas del recuerdo del enfermo, cancelar las amnesias.
El “ desde-donde” de un síntoma se resuelve en impresiones venidas del exterior, que fueron alguna vez concientes y después pueden haber pasado a ser inconscientes, pero también puede no haber sido conciente nunca y haber permanecido en el inconsciente siempre.
Así pues la investigación psicológica pretende demostrarle al yo que ni siquiera es el amo de su propia casa, si no que depende de unas mezquinas noticias sobre lo que ocurre inconscientemente en su alma.

Conferencia 19: Resistencia y represión.

Freud dice que la resistencia en los pacientes es diversificada, variadas sus formas de manifestación y difíciles de reconocer. Y el vencimiento de estas resistencias es la operación esencial del análisis.
Según Breuer la existencia del síntoma tiene por premisa que algún proceso anímico no fue llevado hasta el final normalmente, o sea, de manera que pudiera devenir conciente, y así inconsciente, tuvo el poder de formar un síntoma. Esa misma renuencia, ocurre durante la cura analítica, el esfuerzo de volver a transportar lo inconsciente a lo conciente; y a esto es a lo que llamamos resistencia. El proceso patógeno que la resistencia nos revela recibe el nombre de represión.
Según Freud los síntomas neuróticos son unas satisfacciones sexuales sustitutivas.
Las mociones que están dentro del inconsciente, quedan sustraídas a la mirada de la conciencia. Cuando ya se abrieron paso hasta el umbral y fueron refrenadas por el guardián, son inadmisibles en la conciencia y las llamamos reprimidas.

Y proximamente las magistrales exposiciones de Cesar Arellano, Carlos Cruz y Gabriela

viernes, 4 de abril de 2008

Bienvenidos nuevamente a la lecturade nuestra pagina, en esta ocaciòn, nuestras compañeras seminaristas Lilia Medina, Wanda, Marcela, Hilda y la valiosa colaboraciòn de Cesar Arellano nos trajeròn la exposiciòn de varias conferencias de Freud, por ahora compartiremos con ustedes las Conferencias 16 y 17:

Conferencia 16
Psiquiatría y psicoanálisis

La conferencia gira en torno a la introducción en la comprensión de los fenómenos neuróticos, que tienen mucho en común con las operaciones fallidas y del sueño.
Aclara que lo que presenta como concepción psicoanalítica sea un sistema especulativo, es más bien experiencia; expresión directa de la observación y resultado de su procesamiento, la concepción psicoanalítica de los fenómenos neuróticos. Para ello, parece indicado empalmar con los fenómenos ya tratados, tanto a modo de analogía como de contraste. Se echa mano a una acción sintomática en que según se ve incurren muchas personas en las horas de consulta. El analista no atina a hacer gran cosa con la gente que lo visita en su consultorio médico para desplegar frente a él, en un cuarto de hora, las lamentaciones de su larga vida. Su saber más profundo le impide pronunciar el veredicto a que recurriría otro médico: «Lo que usted tiene no es nada», e impartir el consejo: «Tome una ligera cura de aguas». Uno de nuestros colegas, preguntado por lo que hacía con sus pacientes de consultorio, respondió incluso, con un encogimiento de hombros: «Les impongo una multa de unas buenas coronas». Por eso no les asombrará enterarse de que aun en el caso de psicoanalistas con mucha clientela las horas de consulta no suelen ser muy concurridas.
La omisión del paciente obedece entonces a un determinismo. El paciente pertenece al gran número de los que claman por una autoridad mundana, de los que quieren ser deslumbrados, intimidados. Y ahora entra en una sala de espera desierta, por añadidura en extremo modesta, y eso lo perturba.
La psiquiatría no aplica los métodos técnicos del psicoanálisis, omite todo otro anudamiento con el contenido de la idea delirante y, al remitirnos a la herencia, nos proporciona una etiología muy general y remota, en vez de poner de manifiesto primero la causación más particular y próxima. En la naturaleza del trabajo psiquiátrico no hay nada que pudiera rebelarse contra la investigación psicoanalítica. Son entonces los psiquiatras los que se resisten al psicoanálisis, no la psiquiatría. El psicoanálisis es a la psiquiatría lo que la histología a la anatomía: esta estudia las formas exteriores de los órganos; aquella, su constitución a partir de los tejidos y de las células.

Conferencia 17
El sentido de los síntomas

La psiquiatría clínica hace muy poco caso de la forma de manifestación y del contenido del síntoma individual, el psicoanálisis arranca justamente de ahí y ha sido el primero en comprobar que el síntoma es rico en sentido y se entrama con el vivenciar del enfermo. Fue Josef Breuer quién descubrió el sentido de los síntomas neuróticos; lo hizo mediante el estudio y la curación de un caso de histeria que desde entonces lo ha hecho famoso (1880-82).
Los síntomas neuróticos tienen entonces su sentido, como las operaciones fallidas y los sueños, y, al igual que estos, su nexo con la vida de las personas que los exhiben. Dice Freud: La neurosis obsesiva, no es tan popular como la histeria, de todos conocida; no es, tan estridente; se porta más como un asunto privado del enfermo, renuncia casi por completo a manifestarse en el cuerpo y crea todos sus síntomas en el ámbito del alma. La neurosis obsesiva y la histeria son las formas de contracción de neurosis sobre cuyo estudio comenzó a construirse el psicoanálisis, y en cuyo tratamiento nuestra terapia festeja también sus triunfos. Pero la neurosis obsesiva, que no presenta ese enigmático salto desde lo anímico a lo corporal, se nos ha hecho en verdad, por el empeño psicoanalítico, más transparente y familiar que la histeria, y hemos advertido que manifiesta de manera más resplandeciente ciertos caracteres extremos de las neurosis.
La neurosis obsesiva se exterioriza del siguiente modo: los enfermos son ocupados por pensamientos que en verdad no les interesan, sienten en el interior de sí, impulsos que les parecen muy extraños, y son movidos a realizar ciertas acciones cuya ejecución no les depara contento alguno, pero les es enteramente imposible omitirlas. Los pensamientos (representaciones obsesivas) pueden ser en sí disparatados o también sólo indiferentes para el individuo; a menudo son lisa y llanamente necios, y en todos los casos son el disparador de una esforzada actividad de pensamiento que deja exhausto al enfermo y a la que se entrega de muy mala gana. Se ve forzado contra su voluntad a sutilizar y especular, como si se tratara de sus más importantes tareas vitales. Los impulsos que siente en el interior de sí pueden igualmente hacer una impresión infantil y disparatada, pero casi siempre tienen el más espantable contenido, como tentaciones a cometer graves crímenes, de suerte que el enfermo no sólo los desmiente como ajenos, sino que huye de ellos, horrorizado, y se protege de ejecutarlos mediante prohibiciones, renuncias y restricciones de su libertad. Pero, con todo eso, jamás, nunca realmente, llegan esos impulsos a ejecutarse; el resultado es siempre el triunfo de la huida y la precaución. Lo que el enfermo en realidad ejecuta, las llamadas acciones obsesivas, son unas cosas ínfimas, por cierto, harto inofensivas, las más de las veces repeticiones, floreos ceremoniosos sobre actividades de la vida cotidiana a raíz de lo cual, empero, estos manejos necesarios, el meterse en cama, el lavarse, el hacerse la toilette, el ir de paseo, se convierten en tareas en extremo fastidiosas y casi insolubles. Las representaciones, impulsos y acciones enfermizos en modo alguno se mezclan por partes iguales en cada forma y caso singular de la neurosis obsesiva. Más bien es regla que uno u otro de estos factores domine el cuadro y dé su nombre a la enfermedad; pero lo común a todas estas formas es harto inequívoco.
Lo que en la neurosis obsesiva se abre paso hasta la acción, es sostenido por una energía que probablemente no tiene paralelo en la vida normal del alma. El enfermo sólo puede hacer una cosa: desplazar., permutar, poner en lugar de una idea estúpida otra de algún modo debilitada, avanzar desde una precaución o prohibición hasta otra, ejecutar un ceremonial en vez de otro. Puede desplazar la obsesión, pero no suprimirla. La desplazabilidad de todos los síntomas bien lejos de su conformación originaria es un carácter principal de su enfermedad; además, salta a la vista que las oposiciones (polaridades) de que está atravesada la vida del alma se han aguzado particularmente en el estado del obsesivo, junto a la obsesión de contenido positivo y negativo, se hace valer en el campo intelectual la duda, que poco a poco corroe aun aquello de que solemos estar seguros al máximo. El todo desemboca en una creciente indecisión, en una restricción de la libertad; el neurótico obsesivo ha sido al principio un carácter de cuño muy enérgico, a menudo de una testarudez extraordinaria, por regla general poseedor de dotes intelectuales superiores a lo normal. Casi siempre ha conseguido una loable elevación en el plano ético, muestra una extremada conciencia moral, es correcto más de lo habitual.
La psiquiatría da nombres a las diversas obsesiones, y fuera de eso no dice otra cosa. En cambio, insiste en que los portadores de tales síntomas son «degenerados». Esto es poco satisfactorio, en verdad un juicio de valor, una condena en vez de una explicación.

Como siempre agradecemos la participaciòn de nuestros compañeros y el valioso regalo de aprendizaje que cada semana nuestro Profesor Victor Gaytan nos da; y finalizo con lo siguiente:
" El arte es una mentira que nos deja ver la verdad " Pablo Picaso.